PIE

INFANTIL

El colectivo más vulnerable de la población a sufrir problemas relacionados con los pies son los niños. En nuestra consulta prestamos una atención especial a esta etapa del desarrollo de la persona, dado que solucionar las dificultades que pueden aparecer durante la evolución del

pie en la fase de crecimiento significa prevenir patologías una vez se llega a la edad adulta.

 

Una de nuestras labores es concienciar a los padres que los pies de los niños son distintos de los del adulto. El exceso de presiones debido a las torsiones y rotaciones anómalas pueden ser perjudiciales, los huesos son más blandos y las lesiones son más frecuentes que en la edad adulta.

Los niños suelen acudir a la consulta porque sus padres observan comportamientos extraños en la deambulación, los más habituales:

• mete los pies hacia dentro al caminar

• se cae frecuentemente y anda con poca estabilidad

• anda de puntillas

• se cansa rápidamente

• presenta alteraciones en la disposición de los dedos

• tiene dolores en el talón, las rodillas o las piernas.

 

¿Por qué aconsejamos a los padres que acudan con sus hijos a una revisión periódica?.

 

Porque es básico evitar que haya alteraciones estructurales y funcionales en los pies de un niño, una vez conseguido el objetivo les ayudamos a desarrollarse y crecer de una manera sana.

Los problemas en el niño pueden ser adquiridos o congénitos, por un desarrollo anómalo que no sigue el tiempo adecuado para cada segmento del miembro inferior. Un estudio a tiempo de la forma de caminar, seguro que elimina la posibilidad de problemas diferidos en el tiempo y nos permite instaurar un tratamiento preventivo o bien corrector.

Una vez conseguido el objetivo básico que es realizar un correcto diagnóstico y tratamiento, buscamos la complicidad de los padres con el fin de evaluar periódicamente el pie del niño y promover actividades educativas que incidan en la consecución de una buena salud podológica.

 

¿Qué recomendaciones hacemos a los padres?

 

• Calzado: los primeros pasos son un momento felicísimo para los padres y el niño, pero no hay que salir corriendo a comprar el primer par de zapatos, es innecesario en las primeras etapas de la marcha adquirirlo, nosotros recomendamos que el bebé camine descalzo para fortalecer los músculos del pie, tan sólo aconsejamos su utilización si sale al exterior y con el fin de proteger la estructura ósea. El calzado tiene que ser el apropiado, debe controlar la posición del talón y poseer un contrafuerte firme y seguro, no debe oprimir los dedos con una suela flexible.

Propiamente del calzado, damos instrucciones a fin de la elección de la talla apropiada, las características generales que debe tener el calzado infantil ideal y muy importante a nuestro juicio hay que calzar al niño en función de la edad y no de las modas.

A los padres les explicamos la relación entre las etapas del crecimiento del niño y el calzado en la infancia. La primera es hasta aproximadamente el primer año, la segunda es la que llamamos adquisición de la marcha hasta los 3 años, la de maduración hasta los 6 y la última y muy importante hasta los 14 en la que coincide con la edad escolar y donde se produce un aumento considerable de la actividad física.

 

• Baño: en el momento del aseo, se debe comprobar su estado porque los pies del niño son tan flexibles que no suelen referir dolor en aquellas zonas donde más cargan.

 

• Uñas: se deben cortar las uñas rectas, no hay que redondear las esquinas. De esta forma se evita la onicocriptosis.

¿Qué tratamientos realizamos en la consulta?.

 

Básicamente encaminados a la alineación de las articulaciones no sólo del pie sino también del tobillo, rodilla y cadera.

La filosofía de nuestra atención está fundamentada en la ayuda que prestamos al pie para que se desarrolle con normalidad, dado que no debe cansarse, refiera dolor o bien no pueda realizar la actividad física que consideramos normal para su edad. Si esto sucede es que algo falla y ese esfuerzo genera un desgaste.

 

Lo primero que hacemos es una exploración de la extremidad inferior, teniendo en cuenta los siguientes criterios:

 

• La cadera durante la infancia.

• La rodilla en la etapa del crecimiento.

• El pie en continuo crecimiento.

• Estudio de la morfología de la huella plantar en función de la edad.

 

A continuación nos planteamos el tipo de tratamiento en función de la patología y del niño, porque el tratamiento tiene que ser personalizado dado que cada niño tiene un desarrollo propio y no siempre lleva el mismo nivel evolutivo que otros de la misma edad.

 

Los tratamientos más habituales son:

• Ejercicios fundamentalmente dirigidos a robustecer la musculatura.

• Estiramientos dirigidos desde la consulta.

• Utilización de botas especiales.

• Utilización de férulas.

• Utilización de un soporte plantar.

 

¿Cuáles son las patologías más habituales que atendemos en la consulta?

 

• Pie plano: es la disminución del arco longitudinal interno, puede ser flexible o rígido. Dado que en muchas ocasiones corresponde a un valgo fisiológico nosotros hasta los 8 años como criterio pensamos que es mejor no intervenir. Si aparece clínica dolorosa y la deformidad es moderada en primer lugar aconsejamos ejercicios de estiramiento de la musculatura posterior de la pierna, sólo si hay un fracaso de esta medida conservadora pautamos una ortesis funcional.

 

• Pie cavo: el arco interno está aumentado, es decir hay una curvatura excesiva de la planta. Produce una sobrecarga metatarsal que a veces va acompañada de contractura digital en forma de garra e inestabilidad del tobillo. Nosotros recurrimos al tratamiento ortopodológico con el fin de proporcionar al pie una mayor funcionalidad y estabilidad.

 

• Desviaciones digitales: muy frecuentes en consulta y motivo de preocupación de los padres que acuden con el niño antes incluso de que empiece a caminar. Nosotros siempre decimos que se debe esperar a una recuperación espontánea, no obstante vemos familias cuyos miembros presentan deformidades digitales. Nuestro criterio es partir de la posición del dedo con el pie en carga y si no hay corrección instauramos un tratamiento con una ortosis digital.

 

• Genu varo: El niño en bipedestación apreciamos que tiene la rodillas separadas entre sí, la apariencia es que las piernas están arqueadas. Siempre en la consulta respetamos la angulación fisiológica que conforme va creciendo el niño se va normalizando, dado que la musculatura se robustece lo que repercute en la forma de apoyar el pie. El tratamiento a nuestro juicio debe ser consensuado con otros profesionales de la sanidad, el tratamiento ortopodológico puede ser una solución acertada.

 

• Genu valgo: la apariencia de las piernas en forma de X, las rodillas se tocan al estar en bipedestación. Siempre respetamos el valgo fisiológico de rodilla que aparece a los 3 años y se estabiliza aproximadamente a los 9. Valoramos la posibilidad de pautar un soporte plantar sólo si no se adquieren los valores propios del adulto.

 

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